Religiones… Parte Uno


Esto es en realidad una continuación de un debate que surgió entre algunos compañeros de mi colegio, y sobre el cual deseo explayarme más acá…

¿Existe realmente Dios?

Esta fue la pregunta que dio origen al debate, y que luego derivo en el siguiente planteo:

Suponiendo verdadera la existencia de Dios ¿Cual es el fin de las religiones?

Pero empecemos de 0, es decir, con la existencia de Dios.

Primero que nada, vamos a intentar definir a Dios, como siempre voy a partir de la definición dada por la RAE

dios. (Del lat. deus). 1. m. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.

2. m. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones.


Como vemos, en ambas definiciones se incluye la palabra religión. Y es que esta, tiene en nuestra vida, mayor influencia de lo que uno podría suponer.

No soy un gran estudioso de la historia de la humanidad, y esto no pretende ser un ensayo sobre religión, si no simplemente una opinión, por lo que voy a analizar esto desde el punto de vista actual, es decir ¿Que influencia tiene la religión en nuestras vidas? Ya a simple vista podemos apreciar que muchas de las cosas que creemos que están en nuestro subconsciente, en realidad son designadas por “alguien más”.

Veamos… desde chicos nos han enseñado “robar es malo” por lo que tendemos a considerar esto como una verdad absoluta, y jamas lo hacemos salvo que “seamos tentados por el demonio” y lo hagamos.

El ser humano se jacta de ser el único animal racional del planeta Tierra (y del universo, según quien lo diga) gracias a esta particular habilidad, hemos podido sobrevivir a lo largo de los años, imponiéndonos frente a otros animales… y una de las cosas que ayudo a que esto sea realidad, es la civilización, o dicho de otra manera, al poder vivir en comunidades, respetando ciertas “reglas y principios” pero hay otro factor que hace que estos simples “acuerdos” no sean suficientes como para que nos matemos los unos a los otros. Estos factores, infinitos o demasiados como para nombrarlos, están fuertemente ligados con la facultad de libre albedrío que tenemos los humanos. Y de ahí, le agregamos otros factores que hacen que nuestro albedrío no sea tan “libre”, el miedo, la ignorancia, y el deseo de superarnos.

El miedo: Es lo que evita que hagamos ciertas cosas.

Si caminamos cerca de una orilla de una estructura muy alta, el miedo a caernos hará que nos alejemos del borde. Pero ¿Que ocurre si sabemos que al caernos, en realidad vamos a un lugar mucho mejor? Nos lanzaríamos sin dudarlo. Pero lo que aquí necesitamos es cruzar el borde, para llegar hacía algún lugar… Con el miedo a caernos, no nos sirve, porque no la cruzaríamos y con la seguridad de que iríamos a un lugar mucho mejor, nos tiramos sin dudarlo.

La ignorancia: No estamos completamente seguros de lo que ocurriría si nos caemos… ¿Que tal si lo que nos dicen no es cierto? La verdad es que no sabemos que es lo que ocurriría después. Esto ya es un condicional para que nos caigamos. Así que mejor, nos quedamos donde estamos.

Deseo de superarnos: Luchar para llegar a lo más alto, ser mejor que nuestros pares. Deseos que se le inculcan al ser humano desde su nacimiento. Un gran premio al final quizás, o la simple razón de haber superado el miedo… motivos que hacen que intentemos cruzar hacia el otro lado.

¿A que quiero llegar con todo esto? ¿Que tiene que ver Dios o la religión?

Eso lo voy a analizar en la segunda parte…